Novena compañía de Bomberos de Talcahuano: 60 años de esfuerzo, lealtad, sacrificio y valor.

Corría  el año 1953, y por las polvorientas calles tras el cerro macera, entre las pequeñas casas que comenzaban a poblar la pradera de suaves lomas que separaba Talcahuano con Concepción, comienza a forjarse la historia de lo que hoy constituye nuestra unidad Bomberil, que con luces y sombras, y sobre todo, mucho esfuerzo, ha logrado constituirse como una gran compañía y un icono del barrio de mediocamino. Ese año, en el sector cercano a calle La Marina con Av. Talcahuano, el infierno se desato. Las casas de ese entonces, todas de material ligero y en su mayoría de auto-construcción, ardían sin control. los vecinos, desesperados, con lo poco y nada que poseían, baldes, palas, agua de acequias, combaten infructuosamente las llamas, y a lo lejos, los bomberos del puerto reciben la alarma, no era la primera vez, las malas comunicaciones, los caminos de tierra, los vehículos antiguos, y la distancia desde el cuartel general de bomberos de Talcahuano hasta el ese entonces distante sector de mediocamino, hacen que los hombres del fuego lleguen demasiado tarde, el fuego ha arrasado ya varias casas, y los vecinos solo pueden esperar con impotencia que el fuego termine con su paso avasallador. Uno de estos vecinos es Don Manuel Valdebenito Gacitúa, hombre de ya avanzada edad, entusiasta colaborador de la comunidad, afable y de gran visión, se propone convocar a jóvenes y adultos para revertir el triste destino que la vecindad sufría con cada incendio. Es por eso que cita a reunión a quienes deseen formar una compañía de bomberos en el sector, de esa reunión, que por acta se lleva a cabo el 31 de Enero de 1954 en la junta de vecinos de mediocamino, se forma el germen que dará vida a la Novena. La primera directiva, encabezada por Don Manuel Valdebenito, se presenta ante la comandancia para presentar el  proyecto y manifestar el ferviente deseo de la comunidad de mediocamino por contar con una unidad Bomberil.  Tal deseo es entusiastamente apoyado por la comandancia, encabezada por el Sr. Comandante Don Juan Guillermo Sosa Severino, quienes aprueban y se comprometen con la nueva unidad en gestión.


Don Manuel Valdebenito Gacitúa, hombre de ya avanzada edad, entusiasta colaborador de la comunidad, afable y de gran visión, se propone convocar a jóvenes y adultos para revertir el triste destino que la vecindad sufría con cada incendio.


Los primeros meses fueron de arduo entrenamiento e implementación, la compañía se baso en el domicilio particular de un voluntario, los primeros elementos no eran más que palas, algunas mangueras, bombas de palanca, y un gallo a tracción humana con el cual los voluntarios corrían por las calles de tierra y adoquín que componían el barrio para enfrentar las llamas. Tiempo después las otras 8 compañías se formarían en gallarda escuadra para bautizar y darle la bienvenida a la Novena Compañía de Bomberos de Talcahuano “Cmte.  Juan Gmo. Sosa Severino” en honor al constante apoyo y respaldo que entrego a la formación de nuestra compañía. Poco a poco, con solo garra, tesón, esfuerzo e ingenio la novena comenzó a crecer, en 1955 llego el primer carro a motor, “la meche” que la cuarta compañía cedió para que nuestros voluntarios pudiesen contar con un medio más moderno de combate de incendios, la segunda compañía nos apadrino y gracias a ellos pudimos lucir nuestras primeras guerreras. un tiempo después un vecino cedió los terrenos para la construcción del cuartel, el cual a pulso, fue rellenado, nivelado, construido, metro a metro, tabla por tabla… de piso de tierra pasamos a de madera, de dormir en el suelo pasamos  a una guardia nocturna, y así, con creatividad, se logro tener la primera sirena aérea electrónica de chile, se logro contar con una sala de maquinas que pudiese albergar a dos maquinas, se logro uno de los primeros portones levadizos, se consiguió construir la casa para el cuartelero. Ante los ojos de los que nacieron aquí, los que se fueron integrando, los que iban y volvían, pasaron el querido Nissan, el porfiado Dodge y el viejo pero fiel Ford, mientras, con el paso del tiempo, los bomberos iban adquiriendo nuevas experiencias, nuevas destrezas, y a la vez nuevas responsabilidades, a partir de un incendio en la refinería surgió la necesidad de especializarnos en el manejo de hidrocarburos, con la llegada de la globalización y la construcción de un aeropuerto en carriel sur, debimos aprender a cómo enfrentar un posible desastre aéreo y ser una respuesta efectiva, y así, la novena ha debido enfrentar los desafíos que el crecimiento poblacional e industrial de mediocamino nos han entregado, llego el Berliet, quizá el carro más querido por los voluntarios de esos años por décadas, después el Me210 llego a complementar la transición a una época ya distinta y que marca el profesionalismo que chile y mediocamino  en particular, le exige a sus bomberos. Miles de emergencias han pasado, los terremotos de 1960 y 2010, el incendio en del teatro concepción, el incendio del puerto de San Vicente, los incendios forestales en Santa Juana y Quillón, el incendio del mall plaza del trébol, entre otros que marcaron etapas de desarrollo y saltos de calidad hacia lo que la novena es hoy, una compañía moderna, con 3 vehículos que portan equipamientos acorde a la necesidad del servicio, un grupo humano eficiente y profesional, en constante capacitación, pero que sobretodo, se debe a los valores que impulsan a la institución y a los fundadores de la compañía. Los desafíos están en constante evolución y crecimiento, es por ello que la novena debe estar a la altura, hoy tenemos la responsabilidad y deber de ser bomberos ciento por ciento profesionales,  y como dice nuestro lema con esfuerzo y lealtad, estamos en vías de lograrlo.

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